jueves, 30 de junio de 2011

Bienestar Éxito y Amor

Una mujer salió de su casa y vio tres viejos con una larga y blanca barba sentados en el jardín. Ella no los conocía. Les dijo: “Yo no los conozco, pero deben estar hambrientos. Por favor pasen adelante y coman algo”.
“¿Esta el hombre de la casa?”, preguntaron a la mujer. “No”, dijo ella, “esta fuera”, “Entonces no podemos entrar”, replicaron ellos.
En la tarde, cuando el marido regreso, la mujer le contó lo que había sucedido.
“Ve entonces afuera y diles que ya estoy en casa e invítalos a pasar.”
La mujer salió e invito a los viejos a entrar. “Nosotros no entramos a una casa juntos”, replicaron ellos.
“porque”, la mujer quiso saber la razón.
Uno de los viejos explico: “su nombre es bienestar”, señalado a uno de sus amigos, señalando al otro, “el es el éxito”, “Y yo soy el amor”.

Luego añadió: “Ve a tu casa y discute con tu esposo cual de nosotros ustedes quien que entre a su casa y le contó a su esposo los que los viejos habían dicho. El esposo estaba muy contento. “Que agradable”, dijo. “Siendo así invitemos a bienestar, dejémoslo entrar y que llene nuestro hogar con bienestar”, la esposa no estuvo de acuerdo. “Querido, ¿Por qué no invitamos a éxito?” la nuera de ambos estaba escuchando desde la otra esquina de la casa. Ella hizo su propia sugerencia: “¿No sería mejor invitar a Amor?, nuestra casa estaría ¡llena de amor!“

Piensa en este punto: a quien invitarías tú, antes de proseguir la lectura.
“Escuchemos el consejo de nuestra nuera”, dijo el esposo a la esposa. “Ve e invita a amor para que sea nuestro huésped.”
La mujer salió y pregunto a los tres viejos: “¿Cuál de ustedes es amor?, por favor entra y se nuestro huésped”.
Amor se levanto y comenzó  caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron. La mujer, sorprendida, le pregunto a bienestar y éxito: “yo solo invite a amor, ¿Por qué están ustedes entrando?”.

Los tres viejos respondierón a la vez: “Si hubiesen invitado a bienestar  o a éxito, los otros dos hubiésemos permanecido fuera, pero como ustedes invitaron a amor a cualquier lugar que el vaya, los otros vamos con él”.
En cualquier lugar que amor, hay también ¡Bienestar y Éxito!
                                                                             taringa.net     

miércoles, 29 de junio de 2011

Nuestro Prejuicio

Cuando aquella tarde llego a la vieja estación le informaron que el tren en que ella viajaría se retrasaría  aproximadamente un ahora. La elegante señora, un poco fastidiada, compro una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Busco un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera. Mientras leía  su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario.

Imprevistamente, la señora observo como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerla, una a una despreocupadamente. La mujer se molesto por  esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomo el paquete y saco una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.

Como respuesta, el joven tomo otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió. La señora ya enojada, tomo una nueva galleta y, con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho. El dialogo de miradas y sonrisas continuo entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la última galleta.

“No podrá ser tan descarado”, pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galleta. Con calma el joven alargo la mano, tomo la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente  por la mitad de la última galleta a su compañera de banco.

“¡Gracias!”, dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.
“De nada”, contesto el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.

Entonces el tren anuncio su partida… la señora se levanto furiosa del banco y subió a su vagón. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó:

“¡Que insolente, que mal educado, que será de nuestro mundo!”. Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedo totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galleta intacto.

Cuantas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones. Cuantas veces la desconfianza ya instalada en nosotros, hace que juzguemos injustamente a personas y situaciones, y sin tener un porque, las encasillamos en ideas preconcebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta.

Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocritica y observación, perdemos la gracia natural   de
Compartir y enfrentar situaciones, haciendo crecer en nosotros la desconfianza  y la preocupación.
Nos inquietamos por acontecimientos que no sean reales, que quizás nunca lleguemos a contemplar, y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrieran.

Dice un viejo proverbio… Peleando, juzgando antes de tiempo y alterándose no se consigue jamás    lo  suficiente, pero siendo  justo, cediendo y observando a los demás con una simple cuota de serenidad, se consigue más de lo  que se espera.
                                                      lossabadosporlatarde.blogspot.com

martes, 28 de junio de 2011

La perfección


Un cargador de agua en la India tenía  dos grandes vasijas que colgaban  a los extremos de un palo que él llevaba encima de los hombres. Una de las vasijas tenía una grieta, mientras que la otra era perfecta y entregaba el agua completa al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa del patrón.

Cuando llegaba, la vasija rota solo contenía la mitad del agua.
Por dos años completos esto fue así, diariamente.
Desde luego, la vasija perfecta está muy orgullosa de sus logros perfecta para los fines para los cuales fue creada.
Pero la pobre vasija agrieta estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía conseguir la mitad de lo que se suponía debía hacer.

Después de dos años le hablo al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada de mi misma y me quiero disculpar contigo”…
“¿Por qué?, le pregunto el aguador.
“Por qué debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga. Debido a mis grietas, solo obtienes la mitad del valor de lo que deberías.”

El aguador se sintió muy apesadumbrado por la vasija y con gran compasión le dijo: “Cuando regresemos de la casa del patrón quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”…

Así lo hiso, y en efecto vio muchísimas flores humosas  a todo lo largo, pero de todos modos se sintió muy apenada porque  al final solo llevaba la mitad de su cargar. El aguador le dijo:

“¿Te diste cuenta de lo que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas quise obtener ventaja, por ello sembré semillas de flores a todo lo largo el camino por donde tú vas y todo los días tu las has regado. Por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi maestro.
Sin ser exactamente como eres, el no hubiera tenido esa belleza sobre su mesa”.

lunes, 27 de junio de 2011

Enigma del Amor

Muchos dicen que el amor es como una rosa, fragante y primorosa, llena de frescura y esplendor; pero si el amor fuera una rosa, porque guarda para nosotros espinas que nos hacen sufrir…

Muchos dicen que el amor es como una margarita, dulce, amarilla y favorita, pero si el amor fuera como una margarita, porque deshojamos sus pétalos, cual ilusiones que se desvanecen al llegar…

Muchos dicen que el amor es como un sueño, hermosos y bello; y lleno de aventura y emoción, pero si el amor fuera un sueño, porque nos despertamos sin recordar ciertamente como fue…

Muchos dicen que el amor es como un corazón que late fuerte, lleno de fuerza, pero porque presagiamos corazonadas, que nos hacen sentir que ese latir espontaneo y lleno de vida algún día nos dejara de acompañar al cesar su latir…

Muchos dicen que el amor es como un amanecer, radiante, lleno de luz divina y vivificadora, pero si el amor fuera así, porque siempre después del amanecer hay un atardecer que nos muestra lo que pareció ser, pero no fue…

Muchos creen que el amor es como una entrega mutua en cuerpo y alma, que nos desquicia y nos hace perder la razón, sin haber que es una seducción que nos conduce al pasado vivido del olvido…

¿Qué será el amor?... Que será eso a lo que no nos podemos resistir…
Si alguien puede descubrirlo… Me gustaría saberlo… El enigma del amor… Que nace con un beso… Crece con una sonrisa y muere con una lágrima…
                                                               nosotrosloscubanos.com

domingo, 26 de junio de 2011

Lo Que Aprendí

He aprendido que aprender a perdonar requiere mucha práctica.

He aprendido que no puedo hacer que alguien me ame; solo convertirme en alguien a quien se pueda amar: el resto ya depende de los otros.

He aprendido  que la verdadera amistad y el verdadero amor, continúan creciendo a pesar de las distancias.

He aprendido que hay muchas maneras de enamorarse y permanecer enamorado.

He aprendido que por mucho que me preocupe por los demás, muchos de ellos no se preocuparan por mí.

He aprendido que se puede requerir años para construir la confianza y únicamente segundos para destruirla.

He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida, no son las cosas que tengo alrededor, sino las personas que me rodean.

He aprendido que no debo compararme con lo mejor que hacen los demás, sino con lo mejor que puedo hacer yo mismo.

He aprendido que lo más importante no es lo que me sucede, sino lo que hago al respecto.

He aprendido que hay cosas que puedo hacer en un instante, y pueden ocasionar dolor durante toda un vida.
He aprendido que es importante practicar para convertirme en la persona que yo quiero ser.

He aprendido que es muchísimo más fácil reaccionar que pensar… y que es más satisfactorio pensar que reaccionar.

He aprendido que siempre debo despedirme de la persona que amo con palabras amorosas; podría ser la última vez que los vea.

He aprendido que puedo llegar más lejos de lo que pensé y creía posible.

He aprendido que soy responsable de lo que hago, cualquiera que sea el sentimiento que tenga en ese momento.

He aprendido que lo héroes son las personas que hacen aquellos que están convencidos, a pesar de las consecuencias.

He aprendido que yo controlo mis actitudes o ellas me controlan a mí.

He aprendido que el dinero es un pésimo indicador del valor de algo o de alguien.

He aprendido que con los amigos podemos hacer cualquier cosa o no hacer nada, y tener el mejor de lo momentos.

He aprendido que a veces las personas que me podrían ignorar cuando estoy caído, son aquellas que me van a ayudar a levantarme.

He aprendido que en muchos momentos tengo derecho a estar enojado, pero no el derecho de ser cruel.

He aprendido que simplemente, porque alguien no me ame de la manera que yo quisiera, no significa que no me ame a su manera.

He aprendido que la madurez tiene que ver con las experiencias que he tenido y aquello que he aprendido de ellas, y no por el número de años que he vivido.

He aprendido que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son tontos: ¡pocas cosas son tan humillantes! ¡Qué tragedia seria que él lo creyera!

He aprendido que por bueno que sea un amigo, tarde o temprano me voy a sentir lastimado por él, y debo saber perdonarlo por ello.

He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonados por los otros; a veces tengo que perdonarme a mí mismo.

He aprendido que por más fuerte que seas mi duelo, el mundo no se detiene por mi dolor.

He aprendido que mientras mis antecedentes y circunstancias puedan haber influenciado en lo que soy; yo soy responsable de lo que estoy siendo.

He aprendido que simplemente porque dos personas pelean, no significa que no se amen; y simplemente porque dos personas no discutan; no significa que si se amen.

He aprendido que no tengo que cambiar de amigos, si comprendo que los amigos cambian.

He aprendido que dos personas pueden mirar a la misma cosa, y ver totalmente diferente.

He aprendido que sin importante las consecuencias, cuando soy honesto conmigo mismo llego más lejos en la vida.

He aprendido que muchas cosas pueden ser generadas por la mente; el truco es el autodominio.

He aprendido que aun cuando pienso que no puedo dar más de mí, cuando un amigo pide ayudad, logro encontrar la fortaleza para ayudarlo.

He aprendido que el paradigma en el que vivo, no es la única opción que tengo.

He aprendido que tanto escribir como hablar, puedo aliviar dolores emocionales.

He aprendido que los títulos sobre la pared, no nos convierten en seres humanos decentes.

He aprendido que las ´personas se mueren demasiado pronto.

He aprendido que aunque la palabra amor pueda tener diferentes significados, pierde su valor cuando se usa con ligereza.

He aprendido que es muy difícil determinar donde fijar un límite entre no herir los sentimientos de los demás, y defenderlo que yo creo.
viviendoenuncomic.com 

sábado, 25 de junio de 2011

Dios y la Mujer

Cuenta una leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todo los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer.
Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:

Tomo la redondez de la luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el  trémulo movimiento de las hojas , la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol y las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma del cisne y la dureza del diamante, la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve.

Mezclo tan desiguales ingredientes, formo a la mujer y se le dio al hombre. Después de una semana vino el hombre y le dijo:

“Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella”.

“Bien”, contesto Dios y tomo a la mujer.

Paso otra semana, volvió el hombre y le dijo:
“Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mi, ella cantaba ya jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al tacto.

Devuélvemela, porque no puedo vivir sin ella”.
                                                    lillianicastroyahoocom.blogspot.com

viernes, 24 de junio de 2011

Que es el Amor

Si se lo preguntaremos a Dios, seguro que simplemente agacharía la cabeza y dejaría caer una lágrima.

Y es que los hombres no podemos entender.

Decimos que amamos cuando simplemente deseamos.

Decimos “te amo” cuando verdaderamente solo queremos.

El amor no puede entenderse, porque no es un concepto; el amor no puede describirse porque no tiene forma, el amor simplemente es.

El amor vive en casa uno como un diminuto grano de arena que brilla entre la oscuridad de nuestro corazón.

Si logramos descubrirlo, todo a tu alrededor tomara nueva vida, descubrirás que el mundo es más bello de lo que nunca soñaste.

Pero nunca dudes, pues cuando empiezas a dudar que tu amor sea verdadero, la magia empezara a desaparecer.

Recuerda, no duces nunca jamás.

Si alguna vez tu amor parece desaparecer, cierra los ojos, no pienses, ni escuches, solo siente, mira y suspira; podrás sentir como el está contigo.
                                                              lacomunidad.elpais.com

jueves, 23 de junio de 2011

El Naufragio

El único sobreviviente de un naufragio fue visto sobre una pequeña e inhabitada isla. El estaba orando fervientemente, pidiendo  a Dios que lo rescatara y todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero esta nunca llegaba. Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita para protegerse, y proteger sus pocas posesiones.

Pero entonces un día, después de andar buscando comida, el regreso y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo.
Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había perdido.
El estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: “¿Cómo pudiste hacerme esto?”. Y se quedo dormido sobre la arena.

Temprano de la mañana del siguiente día, el escucho asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla.

Venían a rescatarlo, y les pregunto: “¿Cómo sabían que yo estaba aquí?”.
Y sus rescatadores le contestaron: “Vimos las señales de humo que nos hiciste…”.
Es  fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos de perder el corazón, porque Dios está trabajando en nuestras vidas, en medio de las penas y el sufrimiento.
Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme…


Puede ser simplemente una señal de humo que surge la GRACIA de Dios.
Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos, Dios tiene una respuesta positiva a esto.

miércoles, 22 de junio de 2011

Escuchar y ver el Amor

Hay momentos en que somos tímidos para expresar el amor que sentimos, por temor a avergonzar a la otra persona o avergonzarnos nosotros mismos, dudamos de decir “Te quiero” y tratamos de comunicar la idea en otras palabras.
Decimos:” Cuídate”, “No manejes rápido”, “Pórtate bien”, etc.  Pero realmente, estas son diferentes maneras de decir: “Te quiero”, “Eres importante para mí”, “Me importa lo que te suceda”, “No quiero que estés mal”. A veces somos muy extraños. La única cosa que queremos decir.

Y muchas veces el significado nunca se comunica del todo, y la otra persona se siente ignorada y no querida. Por ello, debemos ESCUCHAR EL AMOR en las palabras que las otras personas nos dicen.
Algunas veces las palabras explicitas son necesarias, pero con mayor frecuencia, la manera de decir las cosas es aun mas importante. Un apodo dicho cariñosamente porta mayor afecto y amor que los sentimientos que son expresados de manera poco sincera. Un abrazo o un beso impulsivos dicen”Te amo”, aun cuando las palabras digan algo diferente. Cualquier expresión de preocupación de una persona por otra dice: “Te quiero”. A veces la expresión es vulgar, a veces incluso cruel. A veces debemos mirar y escuchar muy atentamente el  amor que contiene. Pero muy frecuentemente esta allí, debajo de la superficie.

Una madre puede regañar a su hijo constantemente por sus notas o por no limpiar su cuarto. El hijo puede escuchar solo el regaño, pero si escucha atentamente, escuchara el amor debajo del regaño. Su madre quiere que el haga lo correcto, que sea exitoso. Desafortunamente su preocupación y amor por su hijo emergen es su regaño. Pero también es amor. Una hija regresa tarde a su casa, después de su permiso, y su padre la confronta con palabras amargas. La hija puede solo escuchar la ira, pero si escucha atentamente, escuchara el amor debajo de la ira. “Estuve preocupado por ti”, dice el padre, “porque me importas y porque te quiero. Eres importante para mí”.

Decimos: “Te amo” de muchas maneras; con regalos  de cumpleaños y con notitas dibujadas, con sonrisas y a veces con lagrimas. A veces mostramos nuestro amor cuando nos mantenemos es silencio, sin decir una palabra, y a veces incluso hablando bruscamente. A veces mostramos nuestro amor a través de la impulsividad. Muchas veces tenemos que demostrar amor perdonando a alguien que no ha escuchado el amor que hemos tratado de expresar. El problema de escuchar el amor es que no siempre entendemos el lenguaje de amor que la otra persona está usando.

Una chica puede usar las lágrimas o las emociones para decir lo que quiere decir, y su novio puede no entenderla porque espera que ella hable el leguaje de él. Por ello, tenemos que esforzarnos por realmente escuchar el amor.

El problema con nuestro mundo es que la gente rara vez se escucha uno al otro. Oyen las palabras, pero no escuchan en las acciones que acompañan a esas palabras o en las facciones del rostro. O la gente solo escucha el rechazo o el malentendido. No ven el amor que está allí, debajo de la superficie, aun cuando las palabras seas amargas. Tenemos que escuchar el amor en aquellos que están alrededor nuestro. Si escuchamos atentamente, descubriremos que somos muchísimos más amados de lo que pensamos. Escuchemos al amor, y descubrimos que, después de todo, el mundo es un lugar muy amoroso.

El Amor es Felicidad.
Nos hace reír, cantar.
Nos hace tristes, nos hace llorar.
Nos hace buscar una razón, no hace pedir, y nos hace dar.
Pero por sobre toso, nos hace VIVIR.

No es la presencia o la ausencia de la gente lo que hace la diferencia, porque una persona puede no estar solitaria aun cuando esta sola. Algunas veces es bueno estar solo. Pero eso no nos hace solitarios. No es un asunto de estar presente con alguien. El asunto es estar presente para alguien.

Así que recuerda: Si amas a alguien díselo. Recuerda siempre decir lo que sientes. Nunca tengas temor de expresarte a ti mismo. Aprovecha esta oportunidad para decirle a alguien lo que significa para ti. Aprovecha el día y no tengas reparos.
Y lo más importante: Permanece cerca de tus amigos y tu familia, porque ellos te han ayudado a ser la persona que eres hoy y eso es lo más importante. Haz la diferencia en tu día y en de ellos.

La diferencia entre expresar amor y los rencores es que los rencores a veces perduran más. Cuanto Amas se puede medir por cuanto das… o en otras palabras, en la misma medida de apertura en la cual das, en esa misma medida recibes.
                                                            mairajuarez.blogspot.com

martes, 21 de junio de 2011

Nelson Mandela

Nuestro miedo mas profundo no es creer que somos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más asusta…
Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?...
Pero en realidad: ¿Quién eres tu para no serlo?...
Tú eres un niño de dios.

Tu juego a ser insignificante no sirve al mundo.
No hay nada de iluminación en hacerte menos, en el fin de que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor.

Todos podemos ser brillar, tal como lo hacen los niños.
Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que se encuentra en nuestro interior. Esta gloria esta dentro de unos cuantos, esta dentro de todos nosotros. Y cuando permitimos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos la oportunidad a otras personas para hacer lo mismo.
Conforme nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente…
                                                                                                               Nelson Mandela
                                                                  diarioantillano.com

lunes, 20 de junio de 2011

Padre

Al celebrar el día del padre nos damos cuenta que conforme crecemos nos parecemos a el en rasgos físicos,forma de pensar,reaccionar ante una situación,etc.
Quizás conscientemente no queremos ser igual pero inconscientemente lo somos ya que nosotros somos una combinación de nuestros ambos,(madre y padre ).
Saben una cosa a pesar de oírlo decir has esto o aquello en el momento no le hacia caso pero con el transcurrir del tiempo ,sin darnos cuenta terminamos haciendo lo que nos dice (me sucedió a mi y me dio mucha risa) .
Mientras apliquemos lo aprendido de niños, lo bueno y analizando lo malo para no hacerlo tenemos a grandes maestros en el hogar porque han puesto lo mejor de si para crearnos,criarnos y educarnos .
                                                               nuevoviernes-nuevolibro.es

Naturaleza del Corazón

John blanchard se levanto de la banca, aliso su uniforme de marino y estudio a la muchedumbre que hormigueaba en la Grand central Station.
Buscaba ala chica cuyo corazón conocía, pero cuya cara no había visto jamás, la chica con una rosa en su solapa.

Su interés en ella había empezado trece mese antes en una biblioteca de florida. Al tomar un libro de un estante, se sintió intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas a lápiz en el margen. La suave letra reflejaba un alma pensativa y una mente lucida. En la primera pagina del libro, descubrió el nombre de la antigua propietaria del libro, Miss Hollis Maynell. Invirtiendo tiempo y esfuerzo, consiguió su dirección. Ella vivía en la ciudad de Nueva York.

Le escribió una carta presentándose e invitándola a cartearse. Al día siguiente, sin embargo, fue embarcado a ultramar para servir en la Segunda Guerra Mundial. Durante el año y el mes que siguieron. Ambos llegaron a conocerse a través de su correspondencia. Cada carta era semilla que caía en un corazón fértil; un romance comenzaba a nacer.

Blanchard le pidió una fotografía, pero ella se rehusó. Ella pensaba que si el realmente estaba interesado en ella, su apariencia no debería importar. Cuando finalmente llego el día en que el debía regresar de Europa, ambos fijaron su primera cita a las siete de la noche, en la Grand Central Station de Nueva York. Ella escribió: “Me reconocerás por la rosa roja que llevare puesta en la solapa”. Así que a las siete en punto, el estaba en la estación, buscando ala chica cuyo corazón amaba, pero cuya cara desconocía.

Dejaremos que Mr. Blanchard relate lo que sucedió después: “Una joven venia hacia mi, y su figura era larga y delgada. Su cabello rubio caía hacia atrás en rizos sobre sus delicadas orejas: sus ojos eran tan azules como flores. Sus labios y su barbilla tenían una firmeza amable y, enfundada en su traje verde claro, era como la primavera encarnada. Comencé a caminar hacia ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja en su solapa. Al acercarme, una pequeña y provocativa sonrisa curvo sus labios. ¿Vas en esa dirección, marinero?, murmuro.

Casi incontrolablemente, di un paso para seguirla y en ese momento vi a Hollis Maynell. Estaba parada casi detrás de la chica. Era una mujer de más de cuarenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un sombrero gastado. Era bastante llenita y sus pie, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo.

La chica del traje verde se alejaba rápidamente. Me sentí como partido en dos, tan vivo era mi deseo de seguirla y, sin embargo, tan profundo era mi anhelo por conocer a la mujer cuyo espíritu me había acompañado tan sinceramente y que se confundía con el mío. Y ahí estaba ella. Su faz pálida y regordeta era dulce e inteligente, y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable. No dude más. Mis dedos añanzaron la gastada cubierta de piel Azul del pequeño volumen que haría que ella me identificara.

Esto no seria amor, pero será algo precioso, algo quizá aun mejor que el amor: una amistad por la cual yo estaba y debía estar siempre agradecido.
Me cuadre, salude y le extendí el libro a la mujer, a pesar de que sentía que, al hablar, me ahogaba la amargura de mi desencanto.

Soy el teniente John Blanchard, y usted debe ser Miss Maynell. Estoy muy contento de que pudiera usted acudir a nuestra cita. ¿Puedo invitarla a cenar? La cara de la mujer se ensancho con una sonrisa tolerante. “No se de que se trata todo esto, muchacho, respondió, pero la señorita del traje verde que acaba de pasar me suplico que pusiera esta rosa en la solapa de mi abrigo. Y me pidió que si usted me invitaba a cenar, por favor le dijera que ella lo esta esperando en el restaurante que esta cruzando la calle, dijo que era algo así como una prueba”

No es difícil entender y admirar la sabiduría de Miss Maynell. La verdadera naturaleza del corazón se descubre en su repuesta a lo que no es atractivo.

Dime a quien amas… y te diré quien eres.
                                                         neurobudismo.wordpress.com

domingo, 19 de junio de 2011

Nuestros Tesoros

Había una vez un rey muy triste que tenia un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida  cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.
Un día el rey lo mando a llamar.
“Paje”, le dijo: “¿Cuál es el secreto?”.
“¿Qué secreto, Majestad?”
“¿Cuál es el secreto de tu alegría?”
“No hay ningún secreto. Alteza.”
“No me mientas, paje. He mandado cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.”
“No le miento. Alteza, no guardo ningún secreto.”
“¿Por qué estas siempre alegre y feliz?, ¿eh?, ¿Por qué?”
“Majestad, no tengo razones para estar triste. Su alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿Cómo no estas feliz?”
“Si no me dices ahora mismo el secreto, te hare decapitar”, dijo el rey.
“Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.”
“Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría mas que complacerlo, pero no hay nada que yo este ocultando…”
“Vete, ¡vete antes de que llame al verdugo!” El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.

El rey estaba como loco. No consiguió explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmo, llamo al mas sabio de sus asesores y le conto su conversación de mañana.

“¿Por qué el es Feliz?”
“Ah, Majestad, lo que sucede es que el esta fuera del circulo.”
“¿Fuera del circulo?”
“Así es.”
“¿Y eso es lo que lo hace feliz?”
“No, Majestad, eso es lo que  no lo hace infeliz.
“A ver si entiendo, estar en el circulo te hace infeliz.”
“Así es.”
“¿Y como salió?”
“¡Nunca entro!”
“¿Qué circulo es ese?”
“El circulo del 99.”
“Verdaderamente, no te entiendo nada.”
“La única manera para que entendieras, seria mostrártelo en los hechos.”
“¿Cómo?”
“Haciendo entrar a tu paje en el circulo.”
“Eso, obliguémoslo a entrar.”
“No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el circulo.”
“Entonces habrá que engañarlo.”
“No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrara solito, solito.”
“¿Pero el no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?”
“Si se dará cuenta.”
“Entonces no entrara.”
“No lo podrá evitar.”
“¿Dices que el sedara cuenta de la infelicidad que le causara entrar en ese ridículo circulo, y de todos modos entrara en el y no podrá salir?”
“Tal cual, Majestad, ¿estas dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del circulo?”
“¡Si, estoy dispuesto!”

“Bien, esta noche te pasare a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una mas ni una menos… ¡99! ¿Qué mas? ¿Llevo los guardias por si acaso?”
“Nada mas que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.”
Esa noche, el sabio paso a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarro la bolsa de cuero con las 99 monedas de oro y escribió en un papel:
“Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste”.

Luego ato la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeo y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agito la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miro hacia todos lados de la puerta y se metió a su casa.
El sabio y el rey se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido en la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían. ¡Era una montaña de monedas de oro! El, que nunca había tocado una de estas monedas, tenia hoy una montaña de ellas para el. El paje las tocaba y amontonaba. Las acariciaba y hacia brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacia filas de monedas.
Así, jugando y jugando empezó a hacer filas de 10 monedas. Una fila de diez, dos filas de diez, tres filas, cuatro, cinco, seis… Y mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50, 60… Hasta que formo la última fila: 9 monedas.

Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda mas. Luego el piso y finalmente la bolsa. “No puede ser”, pensó. Puso la última fila al lado de las otras y confirmo que era mas baja.
“¡Me robaron!”, grito, “me robaron, malditos” Una vez mas busco en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vacio sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de el una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro.

“solo 99”. “99 monedas. Es mucho dinero”, pensó.
“Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un numero completo”, pensaba. “Cien es un numero completo, pero noventa y nueve no.” El rey y su asesor miraban por la ventana.
La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardo las monedas en la bolsa y mirando para todo lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña.
Luego tomo papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuanto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda numero cien?
Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta.

Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar más.
Con cien monedas de oro un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas d oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Saco el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. “Doce años es mucho tiempo”, pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y el mismo, después de todo, el terminaba su tarea en palacio alas cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Saco las cuentas; sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero.

¡Era demasiado tiempo! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y  venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, mas comida habría para vender… vender… vender… estaba haciendo calor. ¿Para que tanta ropa de invierno? ¿Para que más de un par de zapatos?  Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99…
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entro a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando con pocas pulgas.

“¿Qué te pasa?”, pregunto el rey de buen modo.
“Nada me pasa, nada me pasa.”
“Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.”
“Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?”
No paso mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

Tu y yo y todos nosotros hemos sido educados en esta estúpida ideología: Siempre nos falta algo para estar completos, y solo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron. La felicidad deberá esperara a completar lo que falta… y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida.

Pero, que pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por cien del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedo con lo nuestro, que nada tiene de ms redondo cien que noventa puesta frente a nosotros para que seamos estúpidos, para que jalemos el carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados. Una trampa para que nunca dejamos de empujar y que todo siga igual… ¡eternamente igual!... cuantas cosas cambiaran si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están.
                                                                         iglesiacdo.org

sábado, 18 de junio de 2011

Confiar

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar un pico nevado , inicio su travesía, después de años de preparación , pero queria la gloria para el solo , por lo tanto , subio sin compañeros. Empezo a subir y se le fue haciendo tarde, y mas tarde ; y no se preparo para acampar, sino que decidio seguir subiendo. Decidio a llegar a la cima, le oscurecio, La noche cayo con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podia  ver absolutamente nada .Todo era negro, cero visibilidad, no habia luna y las estrellas  eran cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado . a solo 100 metros de la cima, se resbalo y se desplomo por los aires... Caia auna velocidad vertiginosa, solo podia ver veloces manchas mas oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensacion de ser succionado por la gravedad. Seguia cayendo... y en esos angustiantes momentos le pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida , el pensaba que iba a morir, mas, de repente, sintio un tiron muy fuerte que casi lo parte en dos... Si, como todo alpinista experimentado, habia clavado estacas de seguridad con candados a una larguisima soga que lo amarraba de  la cintura . En esos momentos de quietud. suspendido por los aires no le quedo mas que gritar :

" Ayudame Dios mio ", " ayudame,Dios mio"... De repente una voz grave y profunda de los cielos le    contesto:

" ¿Que quieres que hago? "

" Salvame, Dios mio."

"¿Realmente crees que te pueda salvar?"

" Por supuesto,Dios mio "

" Entonces corta la cuerda que te sostiene. "

Hubo un momento de silencio y quietud, El hombre se aferro mas a la cuerda y reflexiono...

Cuenta el equipo de rescate que al otro dia encontro colgado aun alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda... A dos metros del suelo...

Y tu, ¿que tan confiado estas de esa cuerda ? ¿por que no la sueltas? Dios tiene grandes y maravillosas cosas para ti . Corta la cuerda , y confia en el.
              pensamientosgraduacion.blogspot.com